Motivos para echar a un inquilino: cuándo puedes desahuciar

por | 09/04/2024 | Desahucios

Motivos para echar a un inquilino: cuándo puedes desahuciar

Los motivos para echar a un inquilino vienen determinados expresamente en la ley, y hay que atenerse a ellos. Se intenta así proteger el derecho a una vivienda digna que tiene cualquier persona, de manera que un arrendatario no tenga que dejar su casa por el mejor capricho de su arrendador.

No obstante, la legislación también protege a los propietarios y establece una serie de supuestos en los que se puede poner fin al alquiler y desahuciar al inquilino (si no se marcha voluntariamente).

El desahucio por finalización de contrato

Los contratos de arrendamiento tienen una duración determinada. Una vez finalizado el plazo pactado, si no hay acuerdo sobre la permanencia del inquilino en la vivienda, este no tiene más remedio que entregar las llaves y dejar el inmueble. 

Pero puede suceder que, una vez llegado el último día de contrato, el inquilino se niegue a marcharse. A partir de ahí, se encuentra en la vivienda sin justo título para ello y, por tanto, se puede proceder a su desahucio. Para lograrlo, hay que presentar la correspondiente demanda en el juzgado de lo civil, contando con abogado y con procurador, y acompañando a la demanda una copia del contrato ya finalizado.

La demanda se admite a trámite a través del decreto de admisión, y se procede entonces a notificar la situación al inquilino en la vivienda arrendada. Este dispone de un plazo de 10 días hábiles para oponerse a la demanda, si así lo desea.

Si presenta oposición, se celebra un juicio que, por lo general, acabará ordenando el desahucio del inquilino y poniendo fecha para él. Si no hay oposición por parte del arrendatario, se procede a establecer directamente fecha para el desahucio.

En ambos casos, llegada la fecha tope, el inquilino debe haber abandonado la vivienda. En caso de no hacerlo, se procede al desahucio.

Otros motivos por los que puedes desahuciar a tu inquilino

La nueva ley para echar inquilinos da más protección a los arrendatarios, pero eso no implica dejar de lado la protección de los derechos de los propietarios. A día de hoy, existen varios motivos para echar a un inquilino.

Desahucio por impago de alquiler

La causa más común de desahucio de inquilinos sigue siendo la morosidad. Cuando una persona arrienda una vivienda y no paga por ella, pierde los derechos que tenía sobre esta.

El propietario puede iniciar un proceso judicial que le permita cobrar las cantidades que se le adeudan, poner fin al contrato y, a la vez, recuperar la vivienda.

Dado que tener una vivienda alquilada por la que no se están percibiendo rentas puede suponer un grave problema económico para quien lo padece, en nuestro ordenamiento jurídico contamos con un procedimiento de desahucio exprés de okupas y morosos.

Por necesidad de hacer uso del inmueble

Se puede echar a un inquilino por necesitar el piso o casa, pero deben darse una serie de condiciones para que esto se considere legal.

En primer lugar, si el arrendador es una persona física, debe haber transcurrido más de un año desde el comienzo del contrato de arrendamiento.

En segundo lugar, el contrato debe recoger de forma expresa la posibilidad de poner fin al contrato antes del plazo pactado por este motivo. 

Además, es necesario que el inmueble se destine a vivienda permanente del propietario o de sus familiares de primer grado por consanguinidad o adopción, o para su cónyuge si hay una sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial.

Es imprescindible que se le comunique al arrendatario la finalización anticipada del contrato dos meses antes de la fecha para la que se necesita disponer de la vivienda y, además, se exige que el propietario o su familiar ocupen la vivienda en un plazo de tres meses desde la extinción del contrato.

 Si no sucede así, el arrendatario puede exigir recuperar el uso y disfrute de la vivienda por plazo de cinco años, con las mismas condiciones que tenía en su anterior contrato. En este caso, también tendrá derecho a que se le indemnice por los gastos derivados de su desalojo de la vivienda.

La otra alternativa es solicitar una compensación. La indemnización por echar al inquilino antes de tiempo equivale a una mensualidad de renta por cada año que quedara por cumplir del contrato hasta completar cinco años. El inquilino no podrá acceder a estas opciones si el propietario o su familiar no han podido ocupar el inmueble en ese plazo máximo de tres meses por concurrir alguna causa de fuerza mayor.

Incumplimiento de obligaciones

Al analizar cuándo se puede echar a un inquilino, hay que tener en cuenta que esta medida también se puede tomar si este incumple cualquiera de sus obligaciones básicas, aunque esté pagando la renta.

Por ejemplo, si ha llevado a cabo el subarriendo de la vivienda cuando no tiene permitida esta acción, si ha causado daños de forma dolosa en la finca, ha realizado obras sin consentimiento del arrendador o si está desarrollando en la casa actividades que resulten molestas, nocivas, insalubres, peligrosas o ilícitas.

Qué hacer si tu inquilino no se quiere marchar

En estos casos, lo mejor es intentar llegar a un acuerdo amistoso. Si la negociación entre las partes es complicada, se puede contar con la ayuda de abogados en este proceso.

Para aquellos casos en los que el diálogo no funciona, se puede recurrir a una medida más formal. Por ejemplo, enviando un burofax indicando los motivos por los que se tiene que dar por finalizado el contrato de alquiler, y estableciendo una fecha para el fin de la relación de arrendamiento.

Si esto tampoco funciona, entonces no queda más remedio que interponer la correspondiente demanda de desahucio para que sea un juez el que determine que el inquilino tiene que abandonar la vivienda y cuándo debe hacerlo.

Como ves, existen diferentes motivos para echar a un inquilino. Si estás en alguno de ellos y tu arrendatario no se marcha de forma voluntaria, puedes contar con nuestro equipo de expertos, un abogado especializado en desahucios te ayudará en este proceso.

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